lunes, 25 de mayo de 2015

Por el Río Sangusín: de Peromingo a Horcajo de Montemayor

31 de mayo de 2015
Salida de Salamanca: a las 08:30 horas, desde la Plaza de Gabriel y Galán.
Regreso hacia Salamanca: a las 18:00 horas, desde Horcajo de Montemayor.
Llegada a Salamanca: a las 19:15 horas (aproximadamente), a la Plaza de Gabriel y Galán.

FICHA TÉCNICA
Lugar de salida: Peromingo.
Lugar de llegada: Horcajo de Montemayor.
Ruta: Peromingo - San Medel - Valverde de Valdelacasa - Valdefuentes de Sangusín - Horcajo de Montemayor.
Distancia a recorrer: 17 kilómetros aprox.
Desnivel de subida: 96 metros.
Desnivel de bajada: 155 metros.
Duración: 7 horas, incluyendo paradas (aprox).
Camino: Senda y pistas de hierba y tierra en las que, a veces, encontraremos bastante agua (sobre todo si ha llovido los días anteriores).
Dificultad: baja.

DESCRIPCIÓN
La primavera ya ha madurado. Se siente la cercanía del solsticio de verano. Y nos acordamos del refranero: "hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo". Con estas premisas nos iremos a pasear el valle del Río Sangusín.



Nace el Sangusín (o Sangosín, como decían antes los lugareños, o Salgosín, documentado en textos medievales) en el término de Fuentes de Béjar como una suma de manantiales, fuentes y veneros. Visita Fuentes, Peromingo y Horcajo de Montemayor para desembocar, por la izquierda, en el Alagón, cerca de Molinillo. Es el Sangusín un río estacional, con buen caudal en invierno y primavera y que en el verano resiste en un rosario de charcas que mantienen la vida del valle. Es la primavera la estación más recomendable para “andarse” el valle del Sangusín, esencialmente por una razón: el valle respira vida. El color de sus prados, el verde tierno de sus fresnos, el croar de sus ranas, el vuelo silencioso de sus cigüeñas, el baño medroso de sus galápagos,... Este es el escenario del paseo que os proponemos para el último domingo de mayo.


Partiremos de Peromingo, a 794 metros de altitud. Después del café mañanero, tomaremos el camino de la Cañaílla (o del Robledo). Al poco de salir podremos contemplar unos buenos ejemplares de robles centenarios. Llegados a la pista que une Puebla de San Medel y Valverde de Valdelacasa, tomaremos hacia la derecha para acercarnos al pueblecito de San Medel, donde efectuaremos una primera parada para disfrutar de los restos de la iglesia de esta aldea. Volveremos por el camino por el que hemos entrado en San Medel para dirigirnos hacia el sur, hacia Valverde. Espléndidas vistas a la izquierda de la Sierra de Béjar y los Picos de Valdesangil. Valverde es un pequeño municipio, a 804 metros de altitud, por el que pasa el GR100, la vía de la Plata, bastante transitado en esta época del año por los que hacen el camino de Santiago por el sur (o camino mozárabe). Repondremos agua y cruzaremos Valverde en dirección a Valdefuentes de Sangusín. En este tramo nos encontraremos espléndidos ejemplares de fresno y también, ya llegando a Valdefuentes, la única cuesta del recorrido, hasta subir a los 890 metros de altitud de Valdefuentes. Desde aquí ya todo es bajada y llano.



Bajaremos hasta la carretera SA-220 (Béjar - Ciudad Rodrigo) para luego llanear hasta Horcajo, a 735 metros de altitud. Antes visitaremos en tres puntos el río Sangusín, la última de ellas para intentar ver los galápagos (difícil si no vamos en absoluto silencio). En Horcajo hay bar para refrescar el gaznate a gusto del personal.

NOTAS
  • Los tiempos y distancias son aproximados.
  • Los horarios propuestos (a excepción de la hora de salida de Salamanca) son estimativos y pueden variar, en algunos casos, a juicio de los organizadores, según las condiciones meteorológicas, la experiencia y forma física de los participantes o algún otro imprevisto.
EQUIPACIÓN
  • Botas: Es probable que en algunos puntos del camino haya agua abundante que incluso nos obligue a saltar a los prados colindantes. Por ello, conviene llevar botas de gore-tex y zapatillas y calcetines de recambio.
  • Tiempo: En el caso de calor, probable en esta época del año, se recomienda ropa fresquita y gorro. Atención a la previsión meteorológica.
  • Bastones: recomendables pero no necesarios dada la prácticamente nula dificultad de la excursión.
  • Llevar comida.
  • Llevar agua (2 litros por persona). Hay tres fuentes, una en Valverde, otra antes de llegar a Valdefuentes y la tercera casi al final en la fresneda de Horcajo, todas ellas con agua sin tratar.
  • Botiquín personal y crema solar con alta protección.
  • Prismáticos: Muy recomendables dada la multitud de aves (cigüeñas, oropéndolas, cucos, milanos, abubillas, águila calzada, etc.) y para ver los galápagos.
  • No olvidar: buen humor y buena conversación.
  • Recipiente para guardar residuos, incluso los biodegradables. ¡No dejemos residuos en el monte!.
RECORDATORIO
  • El Club Deportivo "¡Anda ya! Salamanca" y las personas que han propuesto esta actividad declinan toda responsabilidad derivada de daños personales que pudieran producirse durante el desarrollo de la misma.
  • Todos/as los/as interesados/as, por el hecho de inscribirse, conocen y asumen la normativa que regula esta actividad.
PARTICIPACIÓN
  • De esta actividad podéis participar quienes os preinscribáis e inscribáis en los plazos establecidos.
  • Para participar es recomendable estar federado/a (asegurado/a). Las personas interesadas pueden encontrar más información en nuestro weblog.
  • Las personas interesadas en participar que anteriormente no hayan facilitado su nombre, apellidos, e-correo y NIE (DNI con letra) y aceptado la cesión de estos datos a la compañía aseguradora con la cual "¡Anda ya! Salamanca" tiene suscrito un Seguro de Responsabilidad Civil, deberán hacerlo en el momento de preinscribirse o su solicitud no será tenida en cuenta.
ACTIVIDAD
  • Es gratuita. Únicamente tiene un coste de 12 euros para socios/as, en concepto de desplazamiento.
PREINSCRIPCIÓN E INSCRIPCIÓN
  • Quiénes tengáis interés por participar de esta actividad podéis preinscribiros desde el formulario de contacto.

jueves, 21 de mayo de 2015

Crónica: Gargantas del Jerte

El día comenzó fresquito en el Puerto de Tornavacas para los 52 senderistas del grupo. Afortunadamente los calores de la semana anterior no iban a repetirse, de lo contrario nos habría obligado a cambiar el recorrido.


La suave subida hasta la Garganta de San Martín, como estaba previsto, fue cómoda y no requirió demasiado esfuerzo. La sorpresa fue que al llegar a la zona de la primera parada, a mediodía, la fuente que hay allí, y que siempre lleva agua en estas fechas, estaba ¡seca!. Menos mal que seguimos una norma básica del senderismo y que es llevar siempre agua en la mochila, por si acaso. Sabia decisión, porque a partir de ese momento empezó a apretar el calor, lo que hizo que la subida al Collado de la Llana, que no es demasiado fuerte, se tornara más dura de lo que esperábamos y algunos precisaron más fuerzas de las que tenían. Pero subiendo despacio logramos llegar al collado, a partir del que ya no habría más subidas, cosa que alegró, y mucho, a más de uno/a. Desde ahí, la vista de ambas gargantas resultó espectacular. Pudimos ver el amplísimo fondo en forma de artesa de la garganta de La Serrá y su magnífico circo glaciar. Bajamos "cómodamente" por una senda bien marcada (que es de montaña y, claro, tiene piedras sueltas), y nos acercamos a la orilla del arroyo que baña el fondo de la garganta, donde paramos a comer y recuperar fuerzas. Algunos aprovecharon para refrigerar los pies en las frías aguas del arroyo, y alguna valiente se tomó un merecido baño, pues el calor ya apretaba de lo lindo.

Tras la comida, bajamos cómodamente la garganta, sin que los dos obligatorios pasos del arroyo fueran problemáticos pues el caudal del mismo no era excesivo. A pesar de todo hubo algún que otro chapuzón, siempre bienvenido por refrescante. Desde el Collado de Las Veguillas, sentados en el prado, pudimos observar una magníficas vistas del Valle del Jerte, a donde tendríamos que bajar. Sí, sí, estábamos muy arriba y ¡había que llegar allá abajo! Así, que mejor nos movemos cuanto antes...


La bajada, de 8 km, fue cómoda, aunque muy larga, y salvo un despiste debido a que la maleza había tapado totalmente el camino, llegamos fácilmente a Tornavacas atravesando por la zona de cerezos, ya cargados de fruta madura, la cual pudimos catar. En el pueblo, pasamos por la casa en la que pernoctó Carlos V en su viaje a Yuste.

Como la bajada se hizo demasiado larga para algunos, llegamos algo tarde a Tornavacas y no pudimos disfrutar del tradicional café/chocolate/cerveza y debimos partir para Salamanca, aunque algunos pudimos comprar las sabrosísimas cerezas del Jerte. Un buen premio para una jornada calurosa, pero disfrutona y que nos ha permitido visitar una zona muy poco conocida de la Sierra de Gredos, en concreto, la Sierra de Tormantos.


Lo curioso es que, a pesar de es una zona en la que hay una abundante cabaña de cabras montesas y numerosas especies distintas de aves rapaces, ni vimos cabras ni avistamos rapaces. Quizás ellas huyeron del calor. Sólo al final, antes de llegar a la zona de cerezos, y entre robles, pudimos avistar un enorme buitre leonado. A lo mejor había observado que alguno de nosotros estaba algo perjudicado/a y quería merendar... Pero la cosa es que fue la única fauna autóctona que pudimos ver.

Gracias a todos por vuestro esfuerzo y colaboración. Espero que recordéis con agrado esta ruta tan bonita y variada.

Por cierto, desde el Collado de La Llana se puede subir a las cumbres del circo de la Serrá,... por si algún valiente se anima y tiene fuerzas para ello: Castilfrío, Las Azagallas, etc. Desde allí hay unas magníficas vistas. Eso sí, cuando no haga tanto calor.


Fotografías de Alberto Hernández y Francisco Labrado.

jueves, 14 de mayo de 2015

Anexo: Gargantas del Jerte

Antes de acudir este domingo al Jerte, para disfrutar de nuestro paseo por las gargantas de San Martín y La Serrá, debemos tener una serie de conocimientos. Los compañeros Enrique Villar y Juanjo García nos ofrecen esta información.

CARACTERÍSTICAS DEL ECOSISTEMA

A) Geología.

Uno de los atractivos de esta ruta es conocer los valles y parajes montañosos del Jerte y conocer la diferencia geológica que existe entre una garganta fluvial con fondo en "V" (San Martín) y una glaciar, con fondo en "U" (La Serrá), originadas en la época cuaternaria (hace 2,6 millones de años hasta el presente). Ambas gargantas discurren de Este a Oeste.

La cuenca de la Garganta de los Infiernos está constituida por tres valles, por los que discurren las gargantas de La Serrá, los Asperones y la del Collado de las Yeguas. La de mayor longitud es la Garganta de La Serrá, que tras su confluencia con la de los Asperones recibe el nombre de Garganta de los Tres Cerros. Los materiales de la mayor parte del territorio de la reserva natural de la Garganta de los Infiernos son rocas plutónicas pertenecientes al gran batolito que constituye el Sistema Central. Este paisaje de rocas recibe el nombre de berrocal. Desde el punto de vista geodinámico, la erosión hídrica fue conformando la actual red hidrográfica, acentuándose la erosión de las zonas elevadas.

En la garganta de San Martín existió un pequeño glaciar, pero de ladera, con fuerte pendiente y muy corto recorrido; estaba formado por una artesa dividida en dos tramos, uno superior con mayor pendiente y otro inferior poco profundo. Esta garganta tiene fuertes pendientes, y valle angosto en "V" sin apenas depósitos aluviales, por lo que se considera que es una zona de descarga fluvial exclusivamente.

El glaciar que formó la garganta de La Serrá llegó a tener unos 5 kilómetros de largo y unos 200-300 metros de espesor de hielo. Este glaciar amplió el valle, le dio fondo plano y acumuló en los laterales y en el frente las rocas que arrancaba. La garganta está formada por el Circo de la Angostura y el Valle de la Serrá. El circo carece de laguna ya que ésta se colmató por los aportes de sedimentos erosionados por las aguas salvajes. El valle presenta un fondo plano con hermosos y dilatados prados alpinos, mientras que sus laderas son bastante pendientes y pedregosas. La naturaleza de las laderas se debe a que están formadas, en su mayor parte, por la morrena frontal del glaciar.

Circo Garganta de La Serrá. Foto: Enrique Villar.



B) Flora.

El valor botánico de la zona es excepcional ya que en ella se pueden observar:
  • Bosques Caducifolios: Con árboles como el roble, el espino, el madroño, el castaño o el cerezo.
  • Bosques de Ribera: La abundancia de cursos de agua, crea numerosas zonas húmedas de las que se aprovechan especies arbóreas como el aliso, el fresno y el sauce. En menor cantidad, pero de gran importancia por su escasez, especies protegidas como el tejo, el acebo y el abedul.
  • Pastizales Alpinos: En las cumbres se forman pastizales alpinos en los que se encuentra el Alphe, la Genciana, el brezo y el azafrán serrano. La presencia del “césped almohadillado”, muy típica y frecuente en los prados alpinos de estas sierras, propició desde tiempos ancestrales que los ganaderos de la zona encontraron en este recinto uno de los mejores agostaderos para el ganado de toda Extremadura. Ya en documentos del siglo XVII se elogiaba este lugar como zona en la que el ganado podía pasar el verano sin peligro de que se desperdigase.
  • Piornales Serranos: El piornal es un matorral adaptado a condiciones adversas, que crece en las zonas altas donde por temperatura o por composición del suelo, es difícil encontrar otra vegetación.
  • El cultivo de la cereza es común en la zona más baja, cercana al pueblo de Tornavacas.

Acompañantes de excepción. Foto: Alberto Hernández.


C) Fauna.

En cuanto a los valores faunísticos de esta reserva, destaca la ya bastante numerosa población de cabras monteses. Dada la diversidad de pequeños microclimas por la diferencia de alturas de la reserva, las especies son numerosas y muy distintas entre sí. El gato montés, la gineta, la nutria, y el extraño desmán, un mamífero de costumbres acuáticas muy difícil de ver.
Han sido inventariadas en la reserva un total de 126 especies de aves pertenecientes a 36 familias. Entre éstas encontramos el mirlo, el arrendajo, la oropéndola, la abubilla y el rabilargo. Rapaces como el águila real, el buitre leonado, el búho real, el halcón peregrino, el milano, el gavilán, el azor, el halcón abejero y el águila ratonera.
Dado el carácter serrano de la red fluvial de la reserva, la especie más representativa es la trucha común (Salmo trutta).

Consultar convocatoria de esta actividad.